El cambio de posición del Gobierno de Pedro Sánchez en marzo de 2022, al respaldar el plan de autonomía marroquí para el Sáhara Occidental como “la base más seria, realista y creíble”, rompió con décadas de neutralidad española centrada en un referéndum de autodeterminación.
Este giro diplomático coincidió temporalmente con la consolidación o aparición de intereses patrimoniales y empresariales de varios dirigentes socialistas en Marruecos, así como con actividades de lobby formal e informal. Se ha venido documentando un patrón en el que propiedades, contratos y contactos personales se alinean con una defensa activa de los intereses de Rabat, lo que lleva a señalar que algunos actúan de facto como lobistas del régimen alauí por motivos económicos.
José Bono: propiedades en Tánger. El caso más concreto y reciente es el del exministro de Defensa y expresidente del Congreso José Bono. A través de su sociedad Joasa 2012, S.L. (de la que es administrador único), adquirió cinco inmuebles urbanos en la zona de Ben Charki, en la costa de Tánger, entre noviembre de 2023 y noviembre de 2024, por un total de 259.900 euros. Las fincas tienen numeración correlativa y se concentran en un área residencial a pie de playa
La misma mercantil disparó su cifra de negocio hasta 1,51 millones de euros en 2022 —año del giro oficial sobre el Sáhara—, un máximo histórico, para luego bajar y repuntar parcialmente. Bono, que durante años mantuvo posturas más críticas hacia Rabat, pasó a defender el plan de autonomía marroquí. Sorprende la coincidencia temporal entre el cambio de discurso, el pico de ingresos de su empresa y las posteriores inversiones inmobiliarias. Además, ha asistido a eventos sociales en Marruecos, como bodas de empresarios cercanos a la Casa Real.
Poseen inmuebles y gestionan sociedades en Marruecos, actuando de facto como lobistas a favor de los intereses de Rabat.
Luis Planas y el precedente de Felipe González. El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, declaró oficialmente en 2023 la propiedad de una vivienda en Marruecos. Su cartera gestiona relaciones agrícolas y comerciales clave con el país vecino, sector en el que las importaciones marroquíes han crecido de forma significativa.
Felipe González, expresidente del Gobierno, posee un historial más antiguo: fue propietario de terrenos en Jbila (Tánger), junto a propiedades de la familia real marroquí y saudí. Veraneó habitualmente allí desde los años 80 y vendió el solar a un príncipe saudí por 2,5 millones de euros. Su amistad personal con Hasán II y Mohamed VI es conocida y ha influido en la línea del PSOE hacia una mayor sintonía con Rabat.
El lobby formal: Acento Public Affairs de Pepe Blanco. José Blanco (Pepe Blanco), exministro de Fomento, fundó Acento Public Affairs junto a figuras del PP. Esta consultora ha tenido como cliente a la embajada de Marruecos y a la Agencia Marroquí de Cooperación Internacional (AMCI), con contratos de entre 500.000 y 600.000 euros anuales para asesorar en Bruselas sobre seguridad en el Magreb, cooperación mediterránea e intereses agrícolas marroquíes ante las instituciones europeas. Zapatero habría facilitado el primer gran contrato tras la reconciliación de 2022.
Acento agrupa a antiguos altos cargos del PSOE y del PP, y ha sido señalada en investigaciones por posibles conexiones con adjudicaciones y mediaciones.
Negocios bajo sospecha: la trama de Cerdán, Ábalos y proyectos en Marruecos. En el ámbito de la corrupción investigada (caso Koldo/Ábalos/Cerdán), Santos Cerdán, entonces secretario de Coordinación Territorial del PSOE, se infiltró en un viaje oficial de José Luis Ábalos a Marruecos en enero de 2019 para impulsar el proyecto del puerto industrial de Kenitra a favor de Acciona. La empresa de Cerdán (Servinabar) aspiraba a una comisión del 2 %. Facilitó a Koldo García contactos de ministros marroquíes (Abdelkader Amara y Aziz Rebbah, a quien describió como “de plena confianza”).
Investigaciones de la UCO apuntan también a posibles vínculos con la gran desaladora de Casablanca (la mayor de África), adjudicada a Acciona con socios del primer ministro marroquí Aziz Akhannouch y parcialmente financiada con 340 millones de euros públicos españoles.
Otros nombres recurrentes del ‘clan’ promarroquí. José Luis Rodríguez Zapatero realiza frecuentes viajes a Marruecos y defiende abiertamente las tesis de Rabat sobre el Sáhara. Junto a Miguel Ángel Moratinos, Trinidad Jiménez, María Teresa Fernández de la Vega y María Antonia Trujillo (quien ha residido en Larache y realizado declaraciones favorables a la “marroquinidad” de Ceuta y Melilla), forma parte de un grupo que opera como el núcleo del lobby promarroquí dentro del PSOE. Muchos han disfrutado de estancias en el lujoso hotel Le Mirage de Tánger.
Además, el PSOE ha impulsado la influencia del partido socialista marroquí (USFP) en la Internacional Socialista (presidida por Sánchez), en detrimento del Frente Polisario.
Intereses económicos y defensa política. Estas informaciones subrayan la coincidencia temporal con el giro diplomático de 2022, el acceso privilegiado a contactos oficiales y la defensa pública de las posiciones de Rabat en asuntos sensibles (Sáhara, acuerdos comerciales, pesca, agricultura). Estos dirigentes poseen inmuebles, gestionan sociedades con ingresos elevados en el país y dirigen firmas de lobby contratadas por Marruecos.
Por ello, no dudan en apoyar activamente sus intereses y actuar de facto como lobistas motivados por beneficios económicos personales o empresariales. Este patrón no es exclusivo del PSOE (existen vínculos bipartidistas), pero es especialmente visible en figuras socialistas de alto nivel.
Información de: Javier Siscart (Periodismo Alternativo)