Giro inesperado al decidir revisar los tiempos para prohibir los vehículos de combustión y conceder una prórroga a los fabricantes y conductores hasta 2040.
Finalmente, la presidente de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha cedido a las presiones tanto del sector de la automoción como, sobre todo, de algunos estados miembros importantes y ha confirmado que antes de final de año publicará una nueva propuesta que revise la normativa aprobada en 2022.
El Parlamento Europeo, a propuesta de la Comisión Europea, aprobó la prohibición de los coches de gasolina y diésel nuevos a partir de 2035. Desde ese año, todos los automóviles nuevos deberán ser eléctricos.
Sin embargo, desde el minuto siguiente a la aprobación de esta norma, hubo dudas sobre su ejecución, dudas que no han hecho más que aumentar a medida que pasaban los años y las ventas de coches eléctricos no avanzaban al ritmo esperado.
El coche eléctrico se estanca. 2024 fue el año del guantazo, pese a que aparecieron en el mercado modelos más asequibles y hoy la oferta eléctrica es más amplia que nunca, gracias, en parte, a las marcas chinas, que han irrumpido con fuerza ofreciendo vehículos muy avanzados a precios más competitivos.
La Unión Europea pone patas arriba el futuro del coche diésel y eléctrico.
En Europa, las ventas de automóviles eléctricos no terminan de despegar y apenas representan alrededor del 15% de las matriculaciones. En el sector de las furgonetas la cifra es aún peor: sólo el 9%. Por tanto, cumplir con el objetivo que se había marcado la UE en 2022 parece inviable.
En agosto, la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA) envió una carta formal al gobierno europeo en la que pedían una revisión de los objetivos que consideran que “ya no son factibles”.
Recordemos que esta organización la preside desde el 1 de enero el CEO de Mercedes, Ola Källenius, quien el año pasado reconoció que “quizá habíamos sido demasiado optimistas”, refiriéndose a la electrificación.
Precisamente Källenius, en una entrevista al medio alemán Handelsblatt, señaló que “cumplir los rígidos objetivos de CO2 para automóviles y furgonetas para 2030 y 2035, en el mundo actual, simplemente ya no es factible.
Los mandatos legales y las sanciones no impulsarían la transición. Tenemos que ser realistas. De lo contrario, nos estrellaremos contra una pared a toda velocidad”.
Y añadió: “Los vehículos eléctricos liderarán el cambio, pero también debe haber espacio para los híbridos (enchufables), los extensores de autonomía, los vehículos con motor de combustión interna de alta eficiencia, el hidrógeno y los combustibles descarbonizados”.
Una mayor “flexibilidad”. Las voces del sector, como la del presidente de ACEA, parece que han surtido efecto. Pero, especialmente, las presiones de varios países donde la industria del automóvil tiene un peso vital en la economía, como son Alemania e Italia.
Giro inesperado al revisar los tiempos para prohibir los vehículos de combustión y conceder una prórroga a fabricantes y conductores hasta 2040.
Estos estados miembros llevan meses insistiendo en que la industria aún no está preparada para una transición tan rápida y exigente como quería Bruselas y que miles de empleos podrían verse además en riesgo en toda Europa.
Todo esto ha llevado a la Unión Europea a aflojar un poco la soga verde, aunque sin reconocer que se había equivocado. Ahora, la palabra más repetida es la de “flexibilidad”.
Primero fue la propia Von der Leyen la que envió una carta a todos los estados miembros comunicando la decisión de “acelerar la revisión del reglamento sobre las normas de emisión de CO2 para coches y furgonetas”, con vistas a dar ya un veredicto antes de final de año.
Luego, se han sucedido declaraciones de otros miembros del Ejecutivo comunitario, como el vicepresidente ejecutivo de Prosperidad y Estrategia Industrial, Stéphane Séjourné, quien afirmó que una entrevista al diario italiano La Stampa que “debemos mostrar flexibilidad con respecto al objetivo de eliminar por completo los coches de combustión interna para 2035. El debate aún está en curso, pero estamos cerca de considerar el principio de neutralidad tecnológica”.
2040, el nuevo horizonte. La Comisión Europea, a través de su presidente Ursula von der Leyen, ha confirmado que va a publicar antes de que termine el año una nueva propuesta oficial revisada sobre la normativa que prohíbe los motores de combustión.
Todo indica que se irá hacia un modelo más flexible, como hemos visto arriba, permitiendo el uso de más tecnologías de propulsión, no sólo eléctricas, sino también híbridas, de autonomía extendida, biocarburantes y combustibles sintéticos.
Aunque la novedad más importante será la de prorrogar el fin de la combustión hasta 2040. Quizá, no todos los tipos de vehículos, sino determinados segmentos, para dar más tiempo a fabricantes y consumidores a adaptarse a la futura movilidad. Después, esta propuesta tendrá que recibir el visto bueno del Parlamento Europeo.
Información de: Alvaro Escobar (Auto Bild)




